Cuando un niño dice una mala palabra por primera vez es importante no reírse ni regañarlo, simplemente debemos acercarnos a él y preguntarle dónde escuchó esa palabra y por qué la está repitiendo. Luego, debemos decirle que esa palabra no se dice, que es fea y que puede ofender a las demás personas.
Si el niño continúa repitiendo malas palabras es importante reconocer dónde las escucha y tratar de no regañarlo ya que esa conducta puede ser una llamada de atención. Mientras más se ignore la conducta, el niño más rápido dejará de decir malas palabras ya que no obtiene la atención deseada.
Si el niño escucha malas palabras en casa es mucho más probable que las repita, así que los padres deben controlar el vocabulario delante del niño; y si en algún momento el niño escucha una mala palabra de sus padres y les reclama, es correcto decirle que tiene razón, que eso no se dice y que a veces a los adultos se les escapan pero que es muy feo decirlas. Así el niño ve que los adultos se equivocan, pero que al cometer un error se puede rectificar.
Si el niño escucha malas palabras en la escuela hay que hablar con su profesor (a), para que esté al tanto y corrija a los niños que las dicen.
Los padres deben tomar en cuenta que la educación es un proceso largo, de mucha paciencia y perseverancia, así que las conductas indeseadas se instauran progresivamente y también lleva tiempo erradicarlas.
